Ayer después de una placida comida en el AlphaPoint (como el Foster Hollywod pero de aquí [12€]) el autodenominado “Equipo Ja” se dirige contra las huestes del doctor maligno a la central de CPM.
El edificio CPM es una nave industrial reconvertida a lugar de trabajo, pero en algún momento alguien se olvidó de que también debía de ser acogedor y tener luz natural, así que les ha quedado algo de lo más desagradable. Como nota curiosa decir que enfrente de CPM tenemos una empresa que se dedica a acorazar coches y obviamente la mayoría son cochazos.
La reunión fue bien pero nos dio una idea de lo horrible que es la burocracia en las grandes empresas y Bradesco es una empresa muy muy grande y encima estamos metidos con más empresas también grandes por lo que nos lo vamos a tener que currar mucho y preguntar para acabar algo a tiempo. Y me quejaba yo de lo inamovible que era nuestro pequeño grupo scout de 200 personas.
Puntos a favor de CPM que tiene maquinas de cafe con algunas cosas gratis: té con limón, café y café con leche y el resto no cuesta más de 20cts.
Por la tarde vuelta al hotel andando y después cenita en un restaurante “de lujo” America, dicen que de vez en cuando se ven famosos (como que los fuéramos a reconocer) el sitio estaba bastante chulo bastante grande, buen servicio, las cervezas vienen con cubitera, el agua era de su propia marca… comimos un buen plato y postré chorreante de chocolate o sirope a elegir por unos 20€.
En otro orden de cosas en el foro Skycrapercity.com con algunas fotos de Alphaville sale nuestro hotel de fondo en la tercera foto del segundo grupo.
Nos quedamos en el taxi, la verdad es que el hotel esta bastante retirado de Sao Paulo así que nos esperaba un viajecito largo (unos 45 min. sin mucho atasco) que aprovechamos para ver algo de la ciudad por la ventanilla.
Cosas curiosas: Los típicos vendedores de los semáforos pero en los atascos de la autopista, gente por todos los arcenes cientos y cientos de tiendas de camiones, autobuses y repuestos para coches. También son curiosos unos cacharros que llevaban los camiones en las llantas sin ninguna utilidad aparente o las gasolineras que venden bioalcohol para coches.
En el hotel poco más que contar, un servicio más que agradable, habitaciones muy grandes, con cocina americana, baño, salón y cuarto de estar, el internet parece que funciona mas o menos bien de bajada aunque la subida era un poco triste cosa que se ha solucionado enganchando la wifi al restaurante de aquí al lado.

Actualización: Resulta que las cosas inútiles de los camiones (intentaré poner foto) si tienen alguna utilidad, sirven para poder hinchar las ruedas en marcha o eso se rumorea, en cualquier caso no debe ser un invento tan revolucionario cuando el resto del mundo no se ha planteado si quiera la necesidad.
Llegado el día D y la hora H nos encontramos 5 valientes con rumbo a un mismo destino: Brasil. La verdad es que la parte aeroportuaria no tiene ningún interés por lo que saltamos en el tiempo hasta nuestra entrada en el avión. Por causas del destino yo estaba sentado por separado así que me despido y me dirijo al fondo del avión. Era un Boeing de los grandes 8 pasajeros por fila colocados 2-4-2 yo en el pasillo en el grupo de 4 y con un hueco al lado así que más espacioso.
Cabe destacar que antes despegar a mi alrededor al menos dos pares de personas se encontraron con asientos duplicados, mira que tiene que ser complicado que el sistema no dé dos asientos iguales. En cualquier caso se nota que era Iberia nos dieron cena bastante decente a eso de las 2:30 AM, según llegábamos a nuestros asientos nos esperaban una almohada y su correspondiente mantita y hasta pasaban ofreciendo más pan por si alguien se quedaba con hambre. El desayuno al final del vuelo tampoco estaba nada mal y a la salida era curioso ver como había dejado cada uno el cubículo de menos de 1m cuadrado que había sido su casa durante diez horas.

Curioso también que a la hora de aterrizar y despegar nos pusieron en las pantallas de tele imágenes desde la cola del avión, el despegue de noche no era especialmente espectacular pero ver el aterrizaje estuvo bastante bien, eso sí no me quiero imaginar lo que debe gritar al capitán el pasaje un día que este aterrizando con viento cruzado y sin visibilidad si se deja la cámara encendida.
Ya en el aeropuerto pasamos por el control de pasaportes y el primer susto del viaje mi maleta grande no aparece, vacían la cinta y la mía no esta por ningún lado, me toca ir a reclamación de equipajes y gracias a Dios Antonio aparece al cabo del rato con ella que alguien la había dejado escondida y apartada así que cojemos los taxis y para el hotel.